En las inmediaciones del futuro Aeropuerto General Felipe
Ángeles, en Santa Lucía, Estado de México y sobre el manto acuífero que
abastece la zona, opera un panteón radiactivo, el cual no fue incluido en el
reporte de impacto ambiental.
El Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) para la
construcción del Aeropuerto de Santa Lucía, elaborado por la Secretaría de la
Defensa Nacional y el Instituto de Ingeniería de la UNAM, no menciona en
ninguna de las más de 900 cuartillas de ese trabajo la existencia de este
Centro de Almacenamiento de Desechos Radiactivos (CADER), ubicado en el centro
del acuífero Cuautitlán-Pachuca.
En el MIA hay 26 referencias al acuífero Cuautitlán-Pachuca,
que abastece a siete millones 597 mil 396 personas de 36 municipios del Estado
de México, incluyendo Zumpango, Tecámac, Nextlalpan, Jaltenco y Tonanitla
(sedes del nuevo aeropuerto), cuatro del estado de Hidalgo y la alcaldía de
Gustavo A. Madero, de la Ciudad de México.
El pasado 30 de mayo, en sesión pública, se dio a conocer
el Manifiesto realizado por la Sedena, donde un efectivo del Ejército mexicano
“enterró”, el tema del panteón radiactivo.
“El señor Juan Rivera, vecino del poblado de Temascalapa,
pregunta que si en la zona de amortiguamiento del área noroeste del proyecto,
dice que se cuenta con un panteón nuclear y que está sobre los conos de
aproximación”.
Sin embargo, el integrante del Ejército afirmó que
revisaron la cartografía y encontraron que “Temascalapa se encuentra en el área
noreste, aproximadamente a ocho kilómetros de lo que serían los umbrales de las
pistas, que normativamente valúan pendiente de tres por ciento y tendríamos una
altura de 250 metros”.